El tartar o tartare es un plato originario de las tribus mongolas, que acostumbraban a llevar tiras de carne seca bajo la silla del caballo en sus largas expediciones. Anécdotas aparte, poco tiene que ver el actual tartar con el original. El prototipo es el tartar de solomillo de ternera, pero hoy os traemos nuestra versión con uno de nuestros pescados favoritos, el salmón.
El tartar de salmón es un plato frío muy fácil de preparar, y aunque el pescado va en crudo, conseguimos una cocción en frío por el ácido de los cítricos. Añadimos hierbas y aromatizantes variados para conseguir el sabor final. Se puede tomar como entrante o aperitivo, sobre tostas crujientes.
Puedes probar versiones parecidas con otros pescados, como rosada, mero o rape, por ejemplo.
Ingredientes
400 gr. salmón fresco, limpio de piel y espinas, zumo de un limón, zumo de media naranja, 50 cc. aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta, una cucharadita de mostaza Dijon (opcional), 2 cucharaditas de alcaparras, 1 cebolleta.
Elaboración
Es fundamental la frescura del pescado, que debemos limpiar bien bajo el grifo, retirando con unas pinzas cualquier resto de espinas y piel. Una vez limpio, se seca bien con un papel de cocina y lo picamos a cuchillo sobre una tabla, hasta conseguir el punto adecuado, picado pero no triturado en exceso.
Vierte en una ensaladera y añade el zumo de limón y de naranja, colado, el aceite, un poco de sal, pimienta, la mostaza, las alcaparras picadas finas, y la cebolleta picada.
Remueve y deja reposar en frío al menos media hora. Ajusta de aderezo, a tu gusto.
Consejos, degustación
A la hora de servir remueve y sirve el tartar de salmón en plato, si quieres moldeando con un aro de montar (o cortapastas). Adereza con su salsa y sirve con tostadas.


